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El brote de peste porcina africana debe galvanizar los esfuerzos por desarrollar una vacuna

29 de Octubre de 2019

Dominique Charron

Vice-President, Programs and Partnerships, IDRC

No existe una vacuna contra la peste porcina africana. Por eso, frente al fracaso de las actividades de contención tradicionales y la propagación de la enfermedad en grandes sectores de Asia, el mundo tiene motivos para preocuparse seriamente.

Durante mucho tiempo, la peste porcina africana ha sido endémica en el África subsahariana y ha estado presente en regiones de Europa durante décadas. Es inofensiva para los seres humanos, pero resulta mortal y muy contagiosa para los cerdos, por lo que diezma a piaras completas, mientras amenaza la seguridad alimentaria y provoca devastadoras pérdidas económicas.

Ahora la enfermedad se ha propagado a Asia y a Europa, donde los organismos de sanidad animal se esfuerzan por contener lo que se ha convertido en el brote de una enfermedad animal más grande en la historia mundial. Desde el pasado agosto, se han sacrificado más de 3600 millones de cerdos solamente en Asia, en un intento por controlar el brote.

La enfermedad no ha llegado a Canadá aún, pero la amenaza es fuerte. Los productores agropecuarios canadienses recuerdan bien la detección de varios casos aislados de encefalopatía espongiforme bovina, popularmente conocida como enfermedad de las vacas locas, en vacadas canadienses entre 2003 y 2005. En ese momento, se cerraron temporalmente las exportaciones de carne a más de treinta países, y la Red de Investigación sobre Políticas Comerciales Agrícolas de Canadá calcula que le costó más de 4000 millones de dólares al sector.  La crisis regional de peste porcina africana podría convertirse en una pandemia si los esfuerzos de contención fracasan y si no se puede desarrollar una vacuna a tiempo.

En respuesta al brote de peste porcina africana, Canadá está redoblando los esfuerzos de contención para que la enfermedad no entre en el país, los cuales incluyen inversiones federales de hasta $31 millones para colocar más perros de detección en los aeropuertos canadienses a fin de descubrir la importación ilegal de productos cárnicos que puedan estar contaminados y poner en riesgo las granjas de cerdos de Canadá. Es mucho lo que está en juego. Canadá es el tercer productor de cerdo del mundo, genera más de $24 000 millones al año para la economía canadiense y sostiene más de 100 000 puestos de trabajo directos e indirectos. Además, Canadá convocó un foro en Ottawa a fines de abril para debatir sobre una respuesta global a la crisis de la peste porcina africana.

El país también desempeña un rol destacado en el desarrollo de una vacuna eficaz, una iniciativa fundamental.

El Livestock Vaccine Innovation Fund (Fondo de Innovación de Vacunas para el Ganado), financiado por la Fundación Bill & Melinda Gates, el Ministerio de Asuntos Globales y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá, invierte casi $57 millones para acelerar el desarrollo, la producción y la aplicación sostenible de vacunas nuevas y mejoradas contra enfermedades animales que afectan a los pequeños productores más pobres y vulnerables de África y Asia. Por ejemplo, apoyamos a dos instituciones —el J. Craig Venter Institute de los Estados Unidos y el International Livestock Research Institute de Kenia— que están colaborando con el Instituto Friedrich Loeffler de Alemania para producir una vacuna que pueda convertirse en una de las principales herramientas para detener, y en última instancia erradicar, la peste porcina africana.

Este proyecto busca superar un obstáculo central, que ha frustrado los intentos por desarrollar una vacuna hasta la fecha: las complejas respuestas inmunes que produce el virus en los cerdos infectados. Gracias a avanzadas técnicas microbiológicas, hoy es posible realizar las complejas manipulaciones del virus que se necesitan para diseñar y desarrollar una vacuna segura y eficaz.

Afortunadamente, esta iniciativa estaba muy avanzada antes del inicio del brote actual. Los investigadores han avanzado mucho para sentar las bases que les permitirán manipular la genética del virus de la peste porcina africana, lo cual es un paso fundamental para desarrollar un virus sintético de la enfermedad que pueda funcionar como una vacuna segura y eficaz.

Durante el brote actual, como es comprensible, los países están ampliando la escala de las respuestas de contención que se conocen, entre ellas, las iniciativas para sacrificar piaras infectadas y vulnerables, y para detectar productos cárnicos y derivados contaminados en los pasos de frontera.

Estas son medidas importantes para detener la propagación de la peste porcina africana, dado que el brote actual ya ha disparado los precios del cerdo hasta en un 40 % y representa una amenaza para la seguridad alimentaria en los países afectados donde la carne de cerdo es uno de los alimentos básicos.

En última instancia, como sucede con la mayoría de las enfermedades animales virales, la mejor solución rentable a largo plazo para controlar la peste porcina africana es una vacuna eficaz. No estamos lejos de alcanzar esta solución. La crisis actual nos recuerda que la comunidad global no puede garantizar que la peste porcina africana ni que otras enfermedades que afectan al ganado, como la peste de los pequeños rumiantes y la fiebre del valle del Rift, permanezcan limitadas a las zonas donde han sido endémicas históricamente: dadas las condiciones adecuadas, pueden propagarse.

La responsabilidad de dar una respuesta recae sobre todos los países del mundo. La colaboración internacional, que incluye la investigación sobre la vacuna, es la manera más certera de abordar estas amenazas y lograr un resultado positivo.

Este artículo también aparece en el sitio web de LaPresse y en The Producer.

La Dra. Dominique Charron es vicepresidenta de Programas y Asociaciones del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC). Es veterinaria y tiene un doctorado en Epidemiología de la Universidad de Guelph.

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